Una bebé heredó la adicción de su madre y falleció

Alicia, de 15 años, recibió la noticia de la muerte de su hija bajo los efectos de la droga en una vereda de Guayaquil. Aunque lloró no fue al velorio ni al sepelio. Alicia empezó a consumir drogas a los 11 años.

A los 14 años quedó embarazada de un adolescente también con problemas de adicción. En julio, a los siete meses de gestación y en un parto natural, nació la niña a la que llamaron Valentina. La bebé estuvo internada durante dos meses en el Hospital Universitario, en el noroeste de Guayaquil, y falleció el sábado 7 de septiembre.

En el acta de defunción consta que la causa de muerte fue una hemorragia pulmonar y como antecedente se precisa que la recién nacida fue afectada por drogadicción materna. Alicia desconocía de la muerte de su hija, pues desde que fue dada de alta no regresó a la casa de salud. Este martes, un tío la encontró bajo los efectos de la droga por las calles 30 y Portete, en el suburbio de Guayaquil. Junto a ella estaba el padre de la niña con una tarrina de comida. “Tu hija murió”, le dijo el pariente.

Ella lloró, pero no accedió a subirse en la moto e ir a la casa, donde velaban el pequeño cuerpo en una caja recubierta de una tela blanca, en una vivienda de caña, ubicada en una loma en la cooperativa Sergio Toral. Dijo que no iría sin su pareja, que le diera dinero para ir en bus, pero hasta el mediodía de ayer ninguno de los dos llegaba. Alexandra, la hermana mayor de Alicia, se  encargó de la familia cuando fue abandonada por su padre y su madre.

“Ella era una niña obediente, hasta que en el colegio le ofrecieron la droga. Ahí empezó a escaparse del colegio y de la casa, también de las clínicas de rehabilitación”, comentó. La mujer contó que intentaba mantenerla en casa para que no consumiera. Aún más cuando se enteraron de que estaba embarazada. El amor que le privó Alicia a su hija se lo dio María Espinoza, una vecina. Ella iba a diario al Hospital Universitario y hacía de mamá canguro. Debía poner a Valentina en su pecho y hablarle. “La trataba como mi hija, le decía que luchara por su vida, que estaría ahí para cuidarla”, expresó María.

Embargada por la tristeza contó que estaba dispuesta a que Valentina creciera como su hija, que la iba a mantener y darle una mejor vida de la que hubiera podido tener con sus padres biológicos. Niños con síndrome de abstinencia Doris Salvatierra, responsable de la Unidad de Neonatología del Hospital Universitario, indicó que los casos de mujeres embarazadas que consumen droga y tienen hijos con síndrome de abstinencia son frecuentes. Explicó que cuando nace un niño se corta el cordón umbilical y esto evita que pase la droga. Sin embargo, el bebé presentará sintomatología precoz (de inmediato) o tardía.

Estas tienen que ver con el tiempo, periodicidad y tipo de droga que la progenitora consumió durante la gestación. Cuando la madre deja de consumir o estuvo en tratamiento, pueden aparecer efectos después de unos tres, cinco o más días. Salvatierra precisó que las consecuencias pueden ser muchas y varían dependiendo de las circunstancias de consumo. Estas pueden ser neurológicas, pulmonares y digestivas. La  más común es la neurológica, según Salvatierra.

“Los niños tienen irritabilidad, lloran demasiado, no se calman, tienen temblores o convulsiones, vómitos, rechazan el alimento, padecen distensión de abdomen, sangrados, presentan alza térmica o hipotermia”. Dijo que los daños pueden aparecer desde dentro del útero: malformaciones congénitas, partos prematuros, además de infecciones por la falta de control y tratamientos de la embarazada. Añadió que los bebés prematuros con síndrome de abstinencia tienen menos probabilidades de sobrevivir. Eso pasó con Valentina.

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/judicial/12/adiccion-madre-fallecimiento-sindrome-abstinencia

URL: http://www.periodicolaultima.net/?p=38554

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