El olor del 16A perdura después de tres años en la vida de Jhonny Mera

El día del terremoto el concejal de Manta estaba jugando voleibol y, tras el sismo, salió con su hijo a recorrer la ciudad que estaba impregnada de un hedor que combinaba humedad, humo, cenizas, además de desolación. Las imágenes de tragedia aún se mantienen vivas en la memoria de Jhonny Mera, manteño de 57 años, al repasar la noche del 16 de abril de 2016, cuando un terremoto de 7,8 grados azotó las costas de Manabí.

Los ojos de este concejal de Manta se llenan de lágrimas cuando repasa lo que dejó aquella fecha. No le resulta fácil pero describe con detalles que al siguiente día del sismo le tocó ir a un cementerio privado debido a la muerte de un familiar y ahí también se empezó a definir el tema de la sepultura de las víctimas que dejó la tragedia. Entró a un cuarto grande que hay en el camposanto. “Cuando estaba en medio de un poco de cadáveres percibí que había un olor como a humedad y quemado.

Ver a esas personas fallecidas me traumó así como el observar tanta gente que se acercaba y decía ¡este es mi familiar! Lo cogían y se lo llevaban; anduve como 15 días con ese olor presente y cuando recuerdo vuelve”, afirma Mera.  Jhonny Mera: «Me siento orgulloso del manabita, que pese al dolor y la muerte que causó el 16A salió adelante». En el terremoto, el edil perdió a un sobrino (Patricio Chávez de 20 años) que al momento del sismo daba charlas de catecismo en la iglesia del barrio Santa Marianita.

A dos días de recordarse el trágico 16A, Mera concluye que se siente orgulloso de lo que es el manabita que, pese al dolor y muerte que causó el terremoto, sacó fuerzas para salir adelante. En el ingreso del malecón escénico de la playa El Murciélago, donde Mera tiene un local, hay imágenes que hacen referencia a la cultura Manteña. Mirando hacia el mar, el edil recalca que el 16A se recuerda con mucha tristeza. “Nunca imaginé que a nosotros nos podía suceder un acontecimiento así”.

Resume el hecho como muy traumático. Aquel día, Mera estaba jugando voleibol en la cancha del barrio 8 de Diciembre. Sintió tan fuerte el terremoto que se agarró de uno de los tubos que sostenía la malla. Solo pudo pensar en su familia. Aún con la tierra en movimiento, el funcionario pudo avanzar hasta el vehículo para ir en busca de sus hijos y esposa. “Gracias a Dios estaban bien. La triste noticia fue la muerte de Patricio. Fui a verlo. Se lo veló en el piso… en oscuridad”. A las 21:00 de ese 16 de abril salió a recorrer Manta de una manera diferente a la cotidiana, con mucho dolor. “Lloré. Esa noche me acompañaba mi hijo”.

Vio lo ocurrido en Tarqui, los edificios caídos y otros a punto de desplomarse. El primer cadáver que Mera ayudó a sacar y ubicar a un costado de la vía fue en la clínica Manta. Era de un adulto mayor. “Fue duro”. En el transcurso de la noche, el concejal se dirigió al Hotel Oro Verde donde se instaló el Comité de Operaciones de Emergencia (COE). No olvida esas súplicas de ayuda cuando, al día siguiente del sismo, la madre del recepcionista del hotel Miami, que colapsó en el terremoto, le pidió entre llantos que le dejara ver a su hijo.

Mera le manifestó que estaba muerto y que en ese momento tenían que rescatar a los sobrevivientes. “Rescatamos a una señora que estaba en medio del hotel, me sentí muy feliz”. Después de aquello se reunieron las autoridades y Mera expresó que había que tener mucho cuidado con el tema psicológico porque la vida de los mantenses cambió bruscamente. “Por ejemplo para aquellas personas que perdieron sus casas, sus negocios, un familiar eso fue traumático. Yo decía que tenemos que hacer una campaña posterremoto, lo físico se puede ir superando pero a veces quedan llagas en el alma que con el tiempo se pueden quizás recuperar”, indica Mera. Para el concejal, el 16A fue una lección que dejó la naturaleza.

“Yo siempre digo esto: Fue, además del drama que se vivió, una muy triste lección, un llamado de atención, una oportunidad para cambiar, tenemos que ser más humanos”, señala. Como concejal, Mera asegura que aportó en todo lo que se pudo, haciendo presente su votación por temas de emergencia.

“Me dediqué en todos esos días al asunto del agua”. Recuerda incluso que para satisfacer las necesidades de los barrios estuvo con tanqueros repartiendo el líquido. Para Mera, Manta se ha recuperado. Espera que las obras de reconstrucción, como el sistema soterrado, funcione de la mejor manera porque son inversiones fuertes que se han hecho. Considera que por ahora “Tarqui (zona mayormente afectada) es una semilla, es un potencial que se va a levantar y volverá a ser dinámico”, señala este exfutbolista profesional y economista. 

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